Dr. Francisco G. Cervantes R., FACS

Alta Especialidad en Cirugía.

Pie diabético

Francisco Cervantes, MD, FACS

La diabetes es una enfermedad en la cual los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre están por encima de lo normal. Cuando los niveles de glucosa en sangre se mantienen elevados por un tiempo considerable, se afectan órganos como el corazón, los riñones y los ojos. Los nervios y los vasos sanguíneos sufren cambios también. Entre el 60% y el 70% de las personas con diabetes tiene un tipo de daño en el sistema nervioso de leve a grave, este daño es llamado neuropatía diabética.

Los resultados de la neuropatía diabética incluyen una falta de sensibilidad o dolor en los pies o manos, una digestión más lenta de los alimentos en el estómago, y otros problemas de los nervios como ardor en la planta de los pies. Puesto que la diabetes hace que las heridas sanen con más dificultad, es importante que usted se cuide bien los pies, y en primer lugar, que prevenga las lesiones en los mismos. Las formas graves de enfermedad en los nervios como consecuencia de la diabetes son una de las causas principales de amputaciones en las extremidades inferiores.

Los síntomas de la neuropatía diabética aparecen gradualmente con el tiempo e incluyen lo siguiente:

  • Sensación de adormecimiento, hormigueo o ardor en los dedos de las manos, de los pies, o en ambos.
  • Dolor agudo que es peor de noche.
  • Cortaduras, úlceras o vesículas en los pies que no duelen tanto como debieran y que no sanan o sanan muy despacio.
  • Debilidad muscular y dificultad para caminar.
  • Disfunción eréctil en el hombre.

Al existir un exceso de glucosa en la sangre, las bacterias se desarrollan más aprisa y la infección empeora pudiendo causar gangrena húmeda. Cuando se trata de gangrena seca, la piel y los tejidos de alrededor de la herida mueren sin haber infección. Esto se identifica por su mal olor y coloración obscura.

Por otro lado cuando hay daño en los vasos sanguíneos o enfermedad vascular periférica, el oxígeno disuelto en la sangre no llega en cantidad suficiente a los pies, lo que dificulta la curación de una herida o infección. Para evitar que la gangrena afecte más piel y tejido, puede que el médico necesite realizar una cirugía para cortar desde un dedo del pie, el pie entero o incluso la pierna. Esta cirugía se llama amputación. Más del 60% de las amputaciones no traumáticas de las extremidades inferiores se hacen en personas con diabetes.

PUNTOS IMPORTANTES

En la población diabética, después de los infartos cardiacos, la cardiopatía isquémica y los infartos cerebrales; una infección, la gangrena del pie y una amputación mayor son las complicaciones más frecuentes.
La diabetes es la 1ª causa de amputaciones por causas no traumáticas (accidentes).
El riesgo de que un enfermo diabético sufra una amputación menor y/o mayor en la extremidad inferior es muy elevado con respecto a la población no diabética.
Pacientes diabéticos con más de 10 años del diagnóstico tienen una probabilidad aproximada el 7% de una amputación mayor y/o menor.
Entre el 40% – 50 % de los diabéticos desarrollan a lo largo de su vida una úlcera en el pie, que en un 20 % de los casos es la causa de la amputación de la extremidad.
La pérdida de tejido puede ser tan superficial como la piel o tan profunda como los músculos y el hueso.
La finalidad del manejo del pie diabético es salvar la vida, conservar la extremidad y la función de la misma; en ese orden. Se busca que el paciente mantenga su independencia. Si una amputación es inevitable, esta se realiza con miras a que se pueda utilizar una prótesis.

La educación del paciente, el calzado adecuado, la revisión de los pies y visitas periódicas con su médico pueden identificar infecciones o daño en la circulación antes de que haya una pérdida de tejido.

Informe al médico inmediatamente de cualquier problema que tenga en los pies.

NEUROPATIA

Se relaciona de forma directa con el tiempo de padecer la diabetes.
Suele ser progresiva e irreversible.
A mayor edad, mayor prevalencia.
Dos de cada tres enfermos diabéticos presentan algún tipo de neuropatía periférica en el momento de su diagnóstico.
El sudor ayuda a mantener la piel suave y húmeda. El daño a los nervios puede reducir la cantidad de sudor. Una reducción de la cantidad de sudor en las piernas y los pies puede resecar la piel.
La neuropatía afecta los músculos de los pies ocasionando deformidad de los dedos (dedos en martillo) y alterando la pisada. Para decirlo en otras palabras, el paciente comienza a apoyarse en zonas de la planta y dedos que no están diseñados para ello provocando callosidades y lesiones como el llamado “mal perforante plantar”.
Algunos medicamentos ayudan a controlar los síntomas pero se ha demostrado que el adecuado control de la glucosa da los mejores resultados.

ENFERMEDAD ARTERIAL PERIFÉRICA (EAP)

Sus arterias tienen un interior liso y libre de obstrucciones pero, conforme envejece, las arterias se comienzan a obstruir por un proceso llamado aterosclerosis, que es el endurecimiento de las arterias.
Con el paso de los años, una sustancia adhesiva llamada placa se acumula en las paredes de sus arterias. La placa se compone de colesterol, calcio y tejido fibroso. Conforme se acumula la placa, las arterias se estrechan y endurecen.
Eventualmente, suficiente cantidad de placa se acumula y reduce el paso de la sangre hacia las arterias de las piernas. Cuando esto sucede, las piernas no reciben el oxígeno que necesitan. La EAP puede causar molestias o dolor al caminar y desaparece con el reposo.
El dolor puede presentarse en las caderas, glúteos, muslos, piernas o pies.
Esto recibe el nombre de claudicación intermitente.
Es posible que a pesar de tener afectadas las arterias no presente síntomas.
Conforme se envejece la posibilidad de desarrollar EAP aumenta.
1 de cada 3 personas mayores de 70 años tiene EAP.
El fumar y la diabetes aumenta la probabilidad de desarrollar la enfermedad a más temprana edad.

¿CÓMO CUIDAR MI DIABETES?

Para prevenir problemas mantenga su nivel de glucosa (azúcar) en la sangre tan cerca del valor normal como sea posible y siga las recomendaciones de su médico.
Coma una variedad de alimentos saludables. Evite los alimentos que tienen un contenido alto en grasa y azúcar.
Mantenga un peso saludable. Si usted está pasado de peso, su médico o nutriólogo le puede aconsejar cómo bajar de peso sin que esto sea peligroso para su salud.
Controle su presión sanguínea y sus niveles de colesterol.
Esté activo físicamente todos los días. Se recomiendan 30 minutos de actividad aeróbica 4 veces por semana.
Deje de fumar, ya que el tabaquismo empeora los problemas de circulación.
Visite a su médico con regularidad aún cuando se sienta bien. Su médico le hará una evaluación para ver si tiene señales tempranas de complicaciones.
Revise sus pies diariamente en busca de ampollas, heridas, uñas enterradas o cambios de color.
No fume.

ACERCA DEL CALZADO

El calzado debe ser cerrado, sin costuras interiores y ajuste adecuado. Compre su calzado por la tarde, cuando los pies estén más hinchados. Use los zapatos nuevos con cuidado hasta que se suavicen. Úselos sólo 1 ó 2 horas al día en las primeras 1 a 2 semanas. Cuando los zapatos no calzan bien pueden provocarle una ampolla.

Antes de ponerse los zapatos, sacúdalos y revíselos por dentro. Recuerde: toque el interior de los mismos y asegúrese de que no tengan bordes cortantes u objetos que puedan lastimarle los pies como piedras o costuras. Es posible que no sienta una piedra en el zapato, por lo tanto sacúdalos antes de ponérselos.

CUIDADOS DE LOS PIES

  • Beba mucho líquido, como agua, para que la piel esté húmeda y sana.
    Revise sus pies diariamente.
  • Asegúrese de que no tengan heridas, ampollas, grietas, enrojecimiento, coloración morada o negra, hinchazón o problemas de uñas. Recuerde revisar ENTRE los dedos. Si no puede verse la planta de los pies, utilice un espejo. Si su vista no es buena, pida a otra persona que le revise los pies.
  • Lavado de los pies.
    Utilice agua tibia (NUNCA CALIENTE). Pruebe la temperatura del agua con el codo antes de introducir los pies. Lávelos utilizando una toalla suave o una esponja. Use jabón no irritante. Séquelos sin frotar, dejando que la toalla absorba el agua.
  • Humecte los pies.
    evitando la zona entre los dedos. Utilice una crema hidratante diariamente para evitar que la piel se reseque y cause comezón. NO aplique crema hidratante entre los dedos; esto podría causar una infección por hongos.
  • Nunca se corte los callos ni las callosidades.
    Corte las uñas con cuidado. Córtelas en forma recta y despunte las esquinas cuando estén blandas después del baño. No las recorte demasiado ya que eso podría causar que la uña se encarne. Si tiene problemas de vista o no alcanza sus pies, debe acudir a un podólogo calificado. Su doctor debe revisar las uñas en cada consulta.
  • Use medias o calcetines adecuados, limpios y secos.
    Cámbielas todos los días. Evite las medias con elásticos apretados. No use medias gruesas o abultadas (no se ajustan bien y pueden irritar la piel).
  • Use medias en la cama.
    Si se le enfrían los pies durante la noche, use medias. NUNCA use almohadillas eléctricas o bolsas de agua caliente.
  • Mantenga los pies secos y abrigados.
    No remoje los pies. En invierno use medias y zapatos abrigados.
  • Nunca camine descalzo.
    ¡Ni siquiera en casa! Siempre use zapatos o pantuflas. Podría pisar algo que lo lastime o corte.
  • Controle su diabetes.
    Mantenga bajo control sus niveles de azúcar en la sangre.
  • No fume.
    El fumar reduce la circulación de la sangre en y hacia los pies.